26 de octubre de 1653
Antonio de Gil, de Medinaceli, residente en el castillo de Jubera, arrienda al obispo Risoba este castillo y las tierras, montes y pastos «a humo muerto».
26 de octubre de 1653
Antonio de Gil, de Medinaceli, residente en el castillo de Jubera, arrienda al obispo Risoba este castillo y las tierras, montes y pastos «a humo muerto».